Menonitas se unen a movimientos “Ocupa”

Marcha de Occupy Pittsburgh (Foto: AP)

Por Anna Groff, The Mennonite, enero 2012.
Traducción AMLAC/Puertachile

Menonitas de todo Estados Unidos se han unido al movimiento Ocupa Wall Street (OWS) a través de sus grupos Ocupa locales. Desde pequeñas ciudades como Lancaster en Pensilvania, hasta la sede central del movimiento en la ciudad de Nueva York e, incluso, hasta el lejano Albuquerque en Nuevo México, los movimientos se plantean objetivos específicos particulares para cada contexto y población.

Ocupa Wall Street: Sandra Pérez, de la Fraternidad Menonita de Manhattan, pasó un tiempo en el Parque Zuccotti y continúa siguiendo al movimiento. Ella dice que un grupo de su iglesia encontró modos de apoyar a OWS manifestando su solidaridad y apoyo en las reuniones y donando dinero al movimiento.

Una persona instaló una estación de recarga en el Parque Zuccotti para dar electricidad a los computadores portátiles y teléfonos celulares a través de un sistema solar autónomo formado por una caja de leche, un panel solar, una batería y un convertidor.

Barbara Render (43 años), de Brooklyn, asistió a un servicio interreligioso en el Parque Zuccotti el 20 de noviembre de 2011, que fue el Día Intergeneracional del OWS. Ella también asiste a Fraternidad Menonita de Manhattan.

“Noté que los oradores eran muy diversos y tenían mucho entusiasmo por lograr que el 1% [de la población] pague lo que le corresponde y deje de gravar al otro 99%”, dijo. “Vi representadas a un buen número de minorías. Espero que todas las personas de diferentes razas salgan de sus casas y obstaculicen el funcionamiento de Wall Street usando todos los medios no violentos que sea posible, como las protestas”.

Matt Dean, estudiante del Union Theological Seminary, se unió a los “Capellanes en Protesta de NYC”, un grupo de capellanes que sirve a la comunidad de manifestantes.

Dijo que está comprometido con las personas que son “víctimas de la violencia, ya sea violencia económica, brutalidad policiaca o alienación cultural forzada, en los casos de personas sin hogar o con enfermedades mentales”.

Ocupa Wall Street

Julia Danner (extremo derecho) en un taller sobre el movimiento BDS en la ciudad de Nueva York. El BDS es una campaña de boicots, desinversiones y sanciones contra Israel con la esperanza de presionar a dicho estado para que acate el derecho internacional.

Julia Danner (20 años) participó en una marcha sobre el Puente de Brooklyn en octubre pasado, lo que acabó en un arresto no planeado. Danner es hija de Michael Danner, pastor de la Iglesia Menonita de Metamora (Illinois). Danner, de Stony Point, Nueva York, se mantiene vinculada a la Iglesia Menonita de Metamora.

“Aunque con gusto habría elegido –y posiblemente aún elegiría– ser arrestada por la causa, las detenciones que se hicieron en ese momento específico fueron resultado de que la policía de Nueva York nos encerró en el puente”, dijo ella. Permaneció de pie, esposada, durante tres horas y posteriormente la encerraron en prisión hasta las 2:30 am, pero no se presentaron cargos.

El segundo evento en que Danner participó fue la interrupción de un evento realizado por los Birthright Alumni (“Alumnos por Derecho de Nacimiento”), una organización judía que ofrece viajes educativos a Israel para adultos jóvenes judíos.

Danner es judía y se siente llamada a hablarle a su propia comunidad religiosa, “específicamente en lo relativo a los palestinos que han sido y continúan siendo victimizados por la ocupación israelí, y el rol de los Birthright en la perpetuación de la propaganda anti-palestina,” comentó.

Ocupa Chicago: Kara Bender organizó una acción en Chicago el 7 de noviembre de 2011, a través de su trabajo como organizadora comunitaria en el Comité de Adultos Mayores Jane Addams, una organización que trabaja por el cambio social.

"No a los recortes"

El 7 de noviembre de 2011, más de 600 personas se unieron a la marcha “No a los recortes” y se manifestaron en Chicago, organizados por Kara Bender, de la Iglesia Menonita de Reba Place. Foto de un obrero del SEIU.

Bender asiste a la iglesia de Reba Place en Chicago y es miembro de la Fraternidad de Reba Place.

La acción, a la cual se unió Ocupar Chicago, llamaba a las autoridades a no recortar los fondos para Medicaid, Medicare, Seguridad Social y el Departamento de Vivienda y Desarrollo Urbano.

Los manifestantes también buscaban concientizar acerca de que los recortes de fondos afectarían desproporcionadamente a mujeres de bajos ingresos y a adultos mayores de color, dice Bender.

La acción incluyó una concentración de 600 personas y una corta marcha hasta el centro de Chicago, donde se reunieron con otras 48 personas que practicaban desobediencia civil cortando el tránsito. Veinte miembros de la Iglesia de Reba Place asistieron, y seis de ellos, incluida Bender, fueron arrestados y multados pero no encarcelados.

Preparándose para la acción y el arresto, Bender dirigió entrenamientos en desobediencia civil y sesiones informativas en la Iglesia Menonita de Reba Place, como parte de una serie de seis semanas de talleres sobre pacifismo.

Tim Nafziger y Charletta Erb de la iglesia Comunidad Agua Viva también estuvieron involucrados. Nafziger ha ayudado a poner en marcha Ocupa Rogers Park, que planeaba reunirse en la iglesia Agua Viva el 17 de diciembre de 2011. La iglesia ya servía de sede a otros grupos Ocupa del área de Chicago.

Ocupa Pittsburgh: Inspirada en una clase de escuela dominical sobre discipulado, Marilyn Bender se preguntó si entre los involucrados en Ocupa Pittsburgh habría gente que se identificara con las enseñanzas de Jesús sobre las posesiones, la codicia y la generosidad. Decidió ir al centro a escuchar lo que pensaban quienes se hallaban reunidos en el campamento.

El 20 de noviembre de 2011, Scott Hoffman y Phoebe Sharp, también de la Iglesia Menonita de Pittsburgh, la acompañaron y llevaron sándwiches para compartir. El hombre que los guió en su recorrido por el campamento era cristiano.

Les dijo que “había muchas religiones diferentes representadas en el campamento y que trataban de ser respetuosos y aprender unos de otros”, dijo Bender.

Alrededor de 50 personas se hallaban reunidas en el campamento y muchos eran veteranos de las fuerzas armadas. Los veteranos compartieron sus sentimientos de frustración por las “guerras ilegales” y la economía, dijo Sharp.

“Me impactó la yuxtaposición visual: las tiendas del campamento eran literalmente enanas en comparación con los edificios altos, tales como la Torre de Acero y el edificio del UPMC (Centro Médico de la Universidad de Pittsburgh)”, dijo Sharp.

Sin embargo, el guía dijo que algunas de las reacciones de los trabajadores del centro de la ciudad habían sido positivas. De hecho, algunos trabajadores de los bancos y de otras empresas han ido a almorzar con los manifestantes.

Ocupa Lancaster: Nick Martin, de 22 años, dice que uno de los principales objetivos de Ocupa Lancaster es alentar a las personas a que apoyen los pequeños negocios y tiendas locales en las festividades de fin de año.

“No tenemos un gran movimiento de miles de personas que vayan a salir a protestar, así que tenemos que buscar formas de animar a las personas a actuar de maneras que reflejen el movimiento en general,” dijo.

Martin organiza eventos de Ocupa Lancaster (Pensilvania) y dirige el trabajo de medios y publicidad del movimiento. La iglesia de Martin, la Comunidad Menonita de Lancaster, ha abierto su espacio a varios eventos de Ocupa, incluidas asambleas generales, cabildos municipales, cursos, una conferencia de prensa y otras actividades (la asamblea general es el órgano rector del movimiento OWS).

Martin dice que siente el apoyo de los menonitas y otros grupos religiosos de Lancaster y piensa que es algo especial. “En muchos lugares, a las personas les da miedo pedir a los cristianos que salgan y apoyen un evento”, dice.

Sin embargo, algunas personas tienen dificultades para saber cómo involucrarse. Aun cuando alguien no pueda asistir a una asamblea general o a una manifestación, sí puede donar alimentos para el campamento u ofrecer su espacio para algún evento o reenviar un correo electrónico, dice.

Ocupa Albuquerque: Andy Gingerich, de 28 años, dice que el movimiento en Albuquerque trabaja para abordar asuntos propios del estado de Nuevo México. Por ejemplo, el movimiento ahora se conoce como “(Des)ocupa Albuquerque” debido a la reacción de varios indígenas de Nuevo México que dijeron que el término “ocupar” tiene una connotación negativa, ya que sus comunidades fueron ocupadas por el gobierno de Estados Unidos durante muchos años.

Gingerich, junto a varios otros miembros de la Iglesia Menonita de Albuquerque, participaron en algunos eventos del movimiento. Algunas personas marcharon en el evento del Día de los Muertos para conectarse con las familias hispanas de la ciudad. Otros se subieron a los buses del transporte urbano a escuchar las preocupaciones de las personas pobres y subempleadas. Los embargos de casas hipotecadas son un problema apremiante en Albuquerque, dado que muchos de los embargos se producen en las áreas de menor ingreso económico de la ciudad, dice.

Mientras que la acción y los eventos se desaceleraron a fin de año, un grupo continúa reuniéndose regularmente y permanece conectado a través de Internet.

“[OWS] está orientado a la acción: uno sale y se manifiesta … pero, más que eso, implica organización”, dice. “La gente recién está encontrando una nueva manera de conectarse entre sí. Hay mucho poder en el acto de reunirse y ponerle nombre al problema”.

Premio Nobel 2011 y la tradición de paz menonita

Leymah Gbowee, Premio Nobel 2011

por Bonnie Price Lofton, Eastern Mennonite University, 7 de octubre de 2011
Traducido por Felipe Elgueta Frontier, www.puertachile.cl

Leymah Gbowee, una de las tres mujeres galardonadas con el Premio Nobel de la Paz 2011, tiene una estrecha conexión con la “tradición de iglesias de paz” de los menonitas.

Gbowee, quien comparte el premio con la presidenta de Liberia, Ellen Johnson Sirleaf, y la activista por los derechos de la mujer, Tawakkul Karman, de Yemen, obtuvo un grado de máster en transformación de conflictos en el Centro de Justicia y Construcción de la Paz (CJP) de la Universidad Menonita del Este (EMU) en Harrisonburg, Virginia (EEUU). Asistió al Instituto de Verano de Construcción de la Paz del CJP en 2004 y completó su programa de Estrategias para Superar el Trauma y Aumentar la Resiliencia (conocido como “STAR”) en 2005.

Gbowee lideró un movimiento nacional de mujeres que contribuyó a detener la segunda guerra civil de Liberia en 2003.

“Leymah Gbowee movilizó y organizó a las mujeres superando las líneas divisorias entre etnias y religiones para poner fin a la larga guerra en Liberia y asegurar la participación femenina en las elecciones”, señaló el Comité Noruego del Nobel al otorgar el premio. “Desde entonces ha trabajado para acrecentar la influencia de las mujeres en África Occidental durante y después de la guerra”.

Todo partió en los años 90

Los lazos de Gbowee con los menonitas surgieron en 1998, cuando recibió instrucción en “superación del trauma y reconciliación” y trabajó luego en la rehabilitación de niños soldados. Quizás sin que ella lo supiera, la primera instrucción sobre este tema en Liberia tuvo lugar cuando Barry Hart, un menonita con conocimientos sobre trauma, llegó al país a comienzos de los años 90, financiado por el Comité Central Menonita y lo que ahora se conoce como la Red Menonita de Misión, ambas entidades con sede en Estados Unidos.

Hart instruyó a obreros de la iglesia luterana quienes, a su vez, instruyeron a Gbowee. Hart también hizo los arreglos para que Sam Gbaydee Doe, quien se convirtió en amigo y mentor de Gbowee, obtuviera un posgrado en transformación de conflictos en la EMU. En 1998, Doe se convirtió en uno de los primeros estudiantes de máster en lo que ahora es el Centro de Justicia y Construcción de la Paz, preparando el terreno para que Gbowee obtuviera el mismo grado nueve años después.

En sus memorias de 2011, “Mighty Be Our Powers” (“Que nuestras fuerzas sean poderosas”), Gbowee dice que llegó a la EMU porque era “una universidad norteamericana con un reconocido programa en construcción de la paz y resolución de conflictos. Era una academia cristiana que ponía el énfasis en la comunidad y el servicio”.

En respuesta al anuncio del Nobel, el presidente de la EMU, Loren Swatzendruber, dijo: “El impacto que logró Leymah, primero en Liberia y luego en África Occidental, y ahora en todo el mundo, demuestra que es posible otra realidad, una realidad no violenta. Esto confirma los sueños y esperanzas de los grupos, instituciones educativas e iglesias que están dedicadas a apoyar el trabajo por la paz.

“Plantamos lo que llamamos ‘semillas de paz’ en tantos lugares como nos sea posible, generalmente a través de la educación en la teoría y las habilidades para la construcción de la paz, y luego ponemos nuestra confianza en que algunas de estas semillas darán fruto”, agregó.

Semillas de paz

La mujer a quien Gbowee se refiere como su “amiga fiel”, con quien fundó la Red de Mujeres por la Paz y la Seguridad de África, Thelma Ekiyor, asistió al Instituto de Verano de Construcción de la Paz de la EMU en 2002, tal como lo hizo el primer campeón y empleador de Gbowee en Liberia, el reverendo luterano “BB” Colley, quien asistió al instituto anual en los años 2000 y 2001. Por instancia de Colley, Gbowee leyó “La política de Jesús” del reconocido experto menonita en temas de ética, John Howard Yoder.

Gbowee, quien fue nombrada Alumna del Año en la EMU en la primavera de 2011, es la figura central en un documental co-producido por Abigail Disney, “Pray the Devil Back to Hell” (“Oren para que el diablo regrese al infierno”). Completado en 2008, el documental es parte de una serie de “Mujeres, guerra y paz” que será emitida durante cinco martes consecutivos en octubre de 2011 en las estaciones de televisión pública en Estados Unidos.

En sus memorias, Gbowee atribuye a Sam Gbaydee Doe el haberla conectado con la Red de África Occidental para la Construcción de la Paz (WANEP), una organización que él co-fundó y lideró tras completar su máster en la EMU. (Doe recibió el Premio al Servicio Distinguido en 2002 entregado anualmente por la EMU, y ahora trabaja para las Naciones Unidas. Su hija Samfee se graduó en la EMU en la primavera de 2011, coincidiendo durante un año con el hijo mayor de Gbowee, Joshua “Nuku” Mensah, quien se incorporó en el otoño de 2010.)

“La WANEP, con sede en Ghana, enfatizaba el uso de estrategias no violentas y alentaba a las mujeres a unirse a la iniciativa de enfrentar los problemas de la violencia, la guerra y las violaciones de derechos humanos”, escribió Gbowee.

La WANEP apoyó el lanzamiento de la Red Mujeres en la Construcción de la Paz, la organización a través de la cual Gbowee y sus colegas dirigieron las campañas que tuvieron un rol clave en el proceso de terminar con la guerra civil en Liberia. (Esta organización es la antecesora de la actual organización de Gbowee, la Red de Mujeres por la Paz y la Seguridad en África.) La red de mujeres iniciada por la WANEP –junto con Acción Masiva por la Paz de la Mujeres de Liberia, el movimiento de base popular liderado por Gbowee– sentaron las bases para la elección de la también galardonada con el Nobel, Ellen Johnson Sirleaf, como presidenta de Liberia y primera mujer presidenta de una nación africana.

La WANEP es liderada actualmente por Emmanuel Bombande de Ghana, graduada en el 2002 en el CJP.

Validación de las enseñanzas del CJP

Gbowee reconoce en sus memorias la fuerte influencia que dos de los profesores fundadores del CJP, Hizkias Assefa y John Paul Lederach, tuvieron sobre ella a través de sus escritos y enseñanzas.

“Leí a Martin Luther King Jr. y a Gandhi y al escritor y experto keniano en conflicto y reconciliación Hizkias Assefa, quien creía que la reconciliación entre víctima y victimario era la única forma de resolver realmente el conflicto, especialmente el conflicto civil, en el mundo moderno. De otro modo, escribió Assefa, ambos permanecen atados para siempre, el uno esperando la disculpa o la venganza y el otro temiendo la retribución”.

Cuando Gbowee empezó a asistir a las reuniones internacionales relacionadas con el tema de la paz y a sentir la necesidad de “hablar con más conocimiento y autoridad”, dice, “empecé a acumular libros sobre teoría de la resolución de conflictos: ‘The Journey Toward Reconciliation” (“El camino hacia la reconciliación”) y “The Little Book of Conflict Transformation” (“El pequeño libro de la transformación de conflictos”), ambos de John Paul Lederach.

En mayo de 2004, el verano que siguió a los acuerdos de paz en Liberia, Gbowee concurrió a la EMU para asistir a clases en su Instituto de Verano de Construcción de la Paz. “Aquellas cuatro semanas fueron otro período transformador para mí”, dice en su libro, señalando que estudió con Assefa en el instituto, así como con Howard Zehr, “quien me enseñó el concepto de ‘justicia restaurativa’”.

“La justicia restaurativa era… algo que podíamos ver como nuestro y no artificialmente impuesto por los occidentales. Y lo necesitábamos, necesitábamos ese regreso a la tradición. Una cultura de impunidad florecía por toda África. El pueblo, los funcionarios, los gobiernos hacían el mal pero nunca asumían la responsabilidad por sus actos. Más que castigarlos, lo que necesitábamos era deshacer el daño que ellos habían hecho”.

Mujeres en la Construcción de la Paz en EMU

En junio de 2011 en la EMU, Gbowee participó en una conferencia por invitación acerca de las necesidades de las mujeres constructoras de paz en todo el mundo. Entre las participantes se encontraban la cineasta Abigail Disney de EEUU, Koila Costello-Olsson de Fiji, Suraya Sadeed de Afganistán y Dekha Ibrahim Abdi, una musulmana keniana de origen étnico somalí que recibió el Premio a la Vida Justa 2007. (Abdi falleció en un accidente automovilístico tras regresar a Kenia en julio de 2011.)

“Como directo resultado de esta conferencia, lanzaremos un programa de mujeres y construcción de la paz en nuestro Instituto de Verano de Construcción de la Paz 2012”, dice Lynn Roth, director ejecutivo del CJP.

Más información (castellano e inglés):

Leymah Gbowee: abanderada de la lucha por la paz de las mujeres liberianas (Río Negro)

Trascender de tres mujeres (La Jornada)

Nobel Peace Prize Winners Profile: Ellen Johnson Sirleaf, Leymah Gbowee (Huffington Post)

‘War through women’s eyes’ (Canadian Mennonite)

EMU Alum Wins Nobel Peace Prize (EMU)

Pastor Helmut Frenz, gran defensor de los derechos humanos

Frenz frente al Palacio de la Moneda.

Redactado por Felipe Elgueta Frontier, a partir de informaciones publicadas en Radio Cooperativa, Diario La Nación, El Mostrador, Punto Final, El Periodista, Radio Universidad de Chile, Editorial Lom, Municipalidad de Hualpén y Wikipedia.

El martes 13 de septiembre falleció en Alemania, a los 78 años de edad, el pastor luterano Helmut Frenz, quien se destacó en la década de 1970 como un incansable luchador por los derechos humanos en Chile, lo que le valió ser expulsado por la dictadura de Pinochet.

En septiembre de 1973, pocos días después del golpe militar, el pastor Frenz fundó la Comisión Nacional de Ayuda a los Refugiados, entidad reconocida por el Alto Comisionado de las Naciones Unidas y por el mismo régimen de facto, lo que permitió que cerca de 7.000 refugiados extranjeros salieran de Chile, otorgándoseles ayuda social, espiritual y jurídica.

El 6 de octubre de 1973, junto al cardenal Raúl Silva Henríquez (arzobispo de Santiago), Frenz fundó el Comité de Defensa de Derechos Humanos, que posteriormente pasó a denominarse Comité de Cooperación para la Paz en Chile (o, simplemente, Comité Pro Paz), compartiendo la presidencia de esa entidad con el obispo Fernando Ariztía Ruiz. Dicho comité no sólo aunó las voluntades de diversas iglesias, sino también de la comunidad judía, para prestar asistencia social y legal a quienes eran detenidos y sujetos a violaciones de los derechos humanos por parte de agentes de la dictadura de Pinochet.

En 1974, en reconocimiento a su labor humanitaria, el Alto Comisionado de la ONU le otorgó al pastor Frenz la medalla Friedjof Nanssen. Asimismo, en abril 1975, Frenz participó en la creación de otra entidad dedicada a la defensa de los derechos humanos y que se mantiene activa hasta hoy: la Fundación de Ayuda Social de las Iglesias Cristianas (Fasic).

Del Comité Pro Paz a la Vicaría de la Solidaridad

Frenz y Francoise Visée

Helmut Frenz junto a Francoise Visée, integrando la Delegación Internacional que participó en la campaña Tortura Nunca Más el año 2003, a 30 años del golpe militar.

El pastor Frenz fue uno de los primeros en realizar un estudio donde se establece que la tortura se aplicó en Chile en forma sistemática. En su calidad de co-presidente del Comité Pro Paz, el 11 de septiembre de 1974 concurrió junto al obispo Ariztía a entregarle al general Pinochet el informe donde se comentaban situaciones de “apremios físicos”. Para sorpresa de ambos, en ese diálogo el propio Pinochet admitió abiertamente que en su régimen se aplicaba la tortura: “Los comunistas más peligrosos son los miembros del Mir. Deben ser torturados porque de otro modo no cantan. La tortura es necesaria para erradicar el comunismo de raíz”, les dijo el dictador. Ese diálogo sirvió de testimonio y eje central en el proceso que Joan Garcés llevó a cabo en España contra Pinochet.

Además de la arriesgada y heroica labor de ayuda directa a miles de perseguidos, había que hacerse cargo de las necesidades sociales de sus familias. El sacerdote católico Cristián Precht, a la sazón secretario ejecutivo del Comité Pro Paz describe la titánica tarea:

“El Comité extendió su labor asistencial a siete de las ocho zonas pastorales de Santiago para coordinar y animar un trabajo solidario de base: organización y apoyo de comedores infantiles, creación de ocho policlínicas, atención a las necesidades sociales… [...] Para tener una imagen de la magnitud del trabajo realizado, sólo en Santiago, más de 40 mil personas pidieron atención jurídica en los dos años del Comité Pro Paz; en las policlínicas se registraban más de 70 mil atenciones médicas y 35 mil niños comían diariamente en los comedores infantiles, gracias a la abnegación de sus madres y al apoyo de la comunidad local y de Caritas Santiago. Las cifras se multiplican si nos atenemos a lo que pasó en todo el país”.

El gobierno no tardaría en manifestar su molestia ante las denuncias realizadas por el comité. El 3 de octubre de 1975, cuando volvía de un viaje al extranjero, el pastor Frenz se encontró con la sorpresa de que tenía prohibición de ingresar al país.

El régimen militar ya había empezado a presionar a las iglesias miembros del comité, primero amenazándolas con revocar sus personalidades jurídicas y luego usando a la prensa para desprestigiar al comité con la entonces usual propaganda antimarxista. Según narra Cristián Precht, en noviembre de 1975, tras la detención de varios sacerdotes y el envío de una carta de Pinochet al cardenal Silva Henríquez, éste “tomó la dolorosa decisión de cerrar el Comité por la Paz. En su carta respuesta a Pinochet afirmaba que el Comité concluía su labor por exigencia del Gobierno, cosa que los hechos demostraban. Pero, con la misma decisión reafirmaba, en el mismo documento, el derecho irrenunciable de cada Iglesia a continuar esta obra humanitaria en fidelidad al mandato recibido del Señor”.

El cierre del comité se concretó el 31 de diciembre de 1975. Al día siguiente, por decreto arzobispal, se creó la Vicaría de la Solidaridad, organización que continuó el trabajo del Comité Pro Paz hasta el fin de la dictadura, gracias a encontrarse directamente bajo el alero privilegiado de la Iglesia Católica.

Un chileno con pasaporte alemán

Frenz: "Mi vida chilena"

El libro autobiográfico de Helmut Frenz. En la foto de portada: Frenz junto al Premio Nóbel de la Paz, Adolfo Pérez Esquivel, en un acto por Chile (Hamburgo, 1978).

De regreso en Alemania, el pastor Frenz continuó su defensa de las víctimas de la dictadura desde el cargo de Secretario Ejecutivo de Amnistía Internacional, el cual ocupó durante más de una década, y permaneció toda su vida colaborando con el trabajo por los derechos humanos en Chile. En los últimos años de su vida visitó este país y manifestó su molestia por la decisión de la Comisión Valech (Comisión Nacional sobre Prisión Política y Tortura, 2004) de guardar en secreto por 50 años los nombres de los victimarios, así como su preocupación por la dureza represiva de la policía chilena ante las protestas de escolares de la llamada Revolución pingüina (2006). También asumió la ardua y dolorosa tarea de revivir sus memorias de la pobreza y la violencia que conoció en Chile para plasmarlas en el libro Mi vida chilena (Lom, 2006).

El 30 de julio de 2007, la Presidenta Michelle Bachelet firmó la ley que le concedió nacionalidad chilena por especial gracia. Bachelet manifestó en la ocasión que “ningún poder pudo apartar a Chile del corazón de Helmut Frenz, ni a él del corazón de millones de chilenos y chilenas que lo reconocemos como uno de los héroes de la paz”.

Padre de 10 hijos, Frenz residió en Alemania hasta sus últimos días, en los que estuvo internado en el hospital Albertinen Krankenhaus de Hamburgo. Había nacido en 1933 en la ciudad alemana de Allenstein (actual Olsztyn, Polonia). Llegó a Chile en 1965 como pastor de la Iglesia Evangélica Luterana, residiendo primero en la ciudad de Concepción, antes de ser nombrado obispo y trasladarse a Santiago en 1970. En Concepción orientó su labor hacia las personas encarceladas y diversos campamentos poblacionales de Hualpencillo, populoso sector ubicado en la actual comuna de Hualpén, la misma que le rindiera un sentido homenaje en el año 2006 y que hoy lo recuerda con un responso fúnebre en la Iglesia Evangélica Luterana.

En una entrevista del año 2003, el pastor Frenz explicó por qué decía tener un corazón chileno con pasaporte alemán:

“Mis lazos con Chile se construyeron en Concepción, en el campamento Lenin. (La dictadura rebautizó Población Diego Portales a esa toma de terrenos en el sector de Hualpencillo). El 8 de mayo del 70, un día de frío y lluvia, murieron dos niños y vi que había que hacer algo. Ése fue el punto de cambio de mi nacionalidad. [...] Debo confiar en mis ojos, y admitir que no soy miembro de un partido político pero sí del partido más grande, el partido de los pobres, de los oprimidos, los torturados y los que padecen las consecuencias de una situación injusta. En Chile me he encontrado con los miembros de mi partido”.

Ceremonia en que se le otorgó la nacionalidad chilena a Helmut Frenz en 2007.

Frenz habla en la ceremonia en que se le otorgó la nacionalidad chilena en 2007. A su lado, los presidentes Frei y Bachelet (Foto: Jorge Jouannet, El Mercurio).

Declaración ante la actual crisis de la educación chilena

Marcha del 14 de julio en Santiago (Foto: Sinfómano/Flickr)

Como iglesia evangélica creemos que es nuestro deber declarar públicamente nuestra opción cristiana frente a la crisis que ha remecido durante los últimos meses a la sociedad chilena.

Con el retorno a la democracia, Chile logró un grado de unidad y acuerdo que trajo un visible desarrollo en infraestructura y un sostenido crecimiento en múltiples áreas. Pero también se ha producido un lamentable crecimiento de la delincuencia juvenil y la drogadicción. El país ha destinado muchos recursos para tratar de controlar estos flagelos, aumentando el número de cárceles y la dotación policial e implementando planes de prevención y algunas iniciativas que fomentan la reinserción en la sociedad.

Pero no hemos enfrentado las causas del problema, siendo la principal de ellas la injusticia en las oportunidades de desarrollo personal por medio de una educación y capacitación que abarque las diferentes áreas de la vida y promueva la construcción de una convivencia sana y justa entre todos los miembros de la sociedad. El sistema educacional vigente desde hace ya tres décadas sólo contribuye al problema. En la práctica, la enseñanza básica y media no hace más que perpetuar y acentuar la aberrante segregación social que caracteriza a nuestro país, mientras que el sistema universitario, si bien ha ampliado su cobertura, obliga a los estudiantes a endeudarse cruelmente para cursar carreras que muchas veces son creadas sin considerar las reales oportunidades laborales de sus egresados.

Como cristianos, vemos estas situaciones como una expresión de la violencia estructural propia de una sociedad que no camina hacia el “shalom”: la verdadera paz anunciada por Nuestro Señor Jesucristo. Nos alejamos de esta paz cada vez que negamos a un ser humano la posibilidad de tener una vida plena, la posibilidad soñar y proyectarse en el futuro, formar familia, contribuir a la sociedad por medio de un trabajo no alienante y gozar junto a sus semejantes del esparcimiento, el descanso, el arte, lo bello de la vida; todo lo cual es un derecho, es un regalo de Dios para todo ser humano, pues todos y todas hemos sido creados con igual dignidad, a imagen y semejanza de Él. Históricamente, se ha robado este derecho a los sectores más numerosos de la sociedad.

La educación es parte esencial de este derecho a la vida plena y no debe ser un negocio más. Por ello, consideramos que las demandas planteadas en conjunto por las organizaciones estudiantiles y del profesorado, con masivo apoyo del resto de la sociedad civil, son lícitas y justas y requieren de una urgente respuesta de parte de las autoridades gubernamentales y de la nación en su conjunto.

Queremos señalar además que, si bien rechazamos enérgicamente la represión policial de manifestantes pacíficos, no podemos olvidar que Carabineros de Chile es una víctima más de este injusto y desquiciante estado de cosas: son trabajadores y trabajadoras que buscan servir a nuestra sociedad y que también tienen familia y hogares que mantener e hijos e hijas que educar.

Si seguimos tratando el derecho a la educación como un negocio más de los poderes de este mundo, seguiremos viendo y sufriendo las tristes consecuencias que nos alcanzan a todos y todas.

Iglesia Anabautista Menonita “Puerta del Rebaño”.
Concepción, Chile, 18 de agosto de 2011.

Masivas marchas de rechazo al gobierno en Concepción

Marcha saliendo desde Plaza España (Foto: Puertachile/Flickr)

Con informaciones de Rsumen, Radio Bío Bío y Radio U. de Chile, 22 de mayo de 2011

Alrededor de 10 mil personas protestaron contra el gobierno en las diversas marchas que recorrieron las calles de Concepción el sábado 21 de mayo, con motivo de la tradicional cuenta pública presidencial.

Cerca del mediodía, tres marchas confluyeron en la rotonda de Los Carrera con Paicaví: los medioambientalistas provenientes del Estadio Regional (movimiento contra Hidroaysén, opositores a la termoeléctrica de Laraquete y el movimiento social ciudadano Inundados de Collao), una marcha proveniente de la laguna Tres Pascualas (trabajadores pesqueros, de Asmar, Enap y el Puerto de Talcahuano) y una columna que provenía del Barrio Universitario (marcha de apoyo a prisioneros políticos mapuches y de estudiantes por la recuperación pública). Juntos, avanzaron por calle Los Carrera hasta el punto de reunión en la Plaza España del Barrio Estación.

Allí esperaba otro grupo, conformado por la marcha de la Asamblea Ciudadana de San Pedro de la Paz y la Red Construyamos, quienes se habían congregado más temprano en las afueras del tristemente célebre Edificio Alto Río, derrumbado durante el terremoto del 27 de febrero de 2010.

Desde Plaza España se inició un recorrido por las calles céntricas de Concepción, acabando en la Plaza Independencia, donde diversos dirigentes hicieron su propia cuenta pública del actual gobierno y hubo un breve acto cultural.

La marcha frente a Torre O'Higgins

La marcha frente a la emblemática Torre O'Higgins. Foto: Puertachile/Flickr.

Entrevistado por los medios, Eduardo Ampuero, vocero de Red Construyamos, analizó el discurso presidencial del 21 de mayo y señaló que prácticamente fue una burla para los afectados por el terremoto. Los pobladores piden condiciones dignas en los campamentos, revisión de las expropiaciones e indemnizaciones, reconstrucción en salud y educación, entre otros temas. “Estas demandas, estas necesidades de los distintos sectores sociales, sentimos que en la cuenta presidencial no están presentes, están tergiversados o violentados”, señaló Ampuero.

Los dirigentes sociales y estudiantiles llamaron a la multitud congregada en la Plaza Independencia a mirar más allá de las demandas puntuales, hacia consolidar un movimiento ciudadano que sea capaz de impulsar la reconstrucción de un nuevo Chile, con equidad, justicia y participación de todos y todas. “Hay una convocatoria que reúne a todo el movimiento social, que proviene de trabajadores, estudiantes, distintas organizaciones sociales, la gente que se opone a la concesión de sus avenidas en Coronel, Lota, San Pedro. Todas las organizaciones coinciden en [señalar que lo] que está causando todos estos males no es un solo gobierno, sino que es un modelo económico, una organización de la sociedad, donde en definitiva los intereses de las grandes mayorías –no sólo en Chile, sino que en todo el mundo– han ido apuntando hacia la pérdida de los derechos”, detalló Eduardo Ampuero.

Debe destacarse que la conformación de las columnas que participaron en la marcha se inició a las 10 de la mañana y el acto en la Plaza Independencia concluyó alrededor de las 3 y media de la tarde y que, durante todo este tiempo, la masiva manifestación se mantuvo absolutamente pacífica.

Finalizado el acto, un grupo se dirigió a una actividad organizada en el Barrio Universitario, donde más tarde sí hubo incidentes entre carabineros y algunos manifestantes.

Fotografías de las manifestaciones (Puertachile/Flickr)

Red Construyamos “sepulta” las políticas de reconstrucción

Comunidad Ayllupura

Comunidad Ayllupura (Tinkus Concepción). Foto: Puertachile/Flickr.

Un humilde obituario para Osama Bin Laden

Osama Bin Laden

por John Harris*, PCPJ, 3 de mayo de 2011
Traducido por Felipe Elgueta Frontier, www.puertachile.cl

Osama Bin Laden, organizador, cruzado, defensor, soldado, terrorista, hijo, esposo y padre ha muerto anoche a la temprana edad de 54 años. Fue asesinado por militares de EEUU en un complejo ubicado en Pakistán, tras haber figurado en la lista de los más buscados durante unos 12 años. Será recordado principalmente por su ataque a las Torres Gemelas y al Pentágono el 11 de septiembre de 2011.

Hijo de un multimillonario empresario, nació en 1957 y, poco después, se convirtió en el hijo de una madre divorciada y vuelta a casar. Ella había sido una de las 22 esposas del padre de Osama. El padre de Osama no sólo tuvo muchas esposas, sino que tenía varias a la vez. Se iba divorciando de las mayores para casarse con otras más jóvenes. Este hombre falleció en un accidente de aviación cuando Osama tenía 10 años.

Habiendo nacido en la riqueza de su familia, Osama se encontró convertido en multimillonario a temprana edad. Pero se sentía más atraído por la religión y la poesía. En los años 80, viajó a Afganistán, donde se convirtió en uno de los líderes de la lucha contra la invasión de la Unión Soviética. Gracias a sus conexiones con el dinero de Arabia Saudita, se convirtió en líder y organizador de la rebelión contra la invasión soviética. Posteriormente trabajó con el gobierno de EEUU, recibiendo asistencia económica y militar para defender al pueblo afgano de los soviéticos.

Osama Bin Laden creía firmemente que su religión, el Islam, no exigía simplemente una religión personal, sino toda una forma de vida. Esto incluía la ley político-religiosa, conocida comúnmente como Sharia. Él perseveró en sus esfuerzos por extender la influencia de la Sharia hacia grupos y naciones musulmanas. Él creía, al igual que muchos millones de personas de su entorno, que el mundo musulmán debía ser capaz de practicar la autodeterminación y no dejarse someter por una visión comunista del mundo ni una visión capitalista occidental. El sistema islámico, pensaba él, era un sistema dado por Dios que resguardaba contra el secularismo, el comunismo y un sistema de libre competencia que incorporaba la usura y la explotación económica de los pobres. Al tiempo que promovía lo que podría denominarse “valores familiares tradicionales”, la Sharia suprimía el alcohol, las drogas, la pornografía, el aborto y cosas semejantes. Para Osama, la Sharia ofrecía un mundo de esperanza en Dios, un mundo donde Dios es exaltado y alabado, donde los bancos y las empresas no harían dinero a costa de los pobres y donde las familias podrían vivir seguras con un empleo y salario honestos, pudiendo alabar y seguir a Dios de acuerdo con las Sagradas Escrituras.

En línea con su énfasis en la autodeterminación musulmana, él también hizo campaña contra la influencia occidental en el mundo musulmán. Esto lo llevaría a crear Al-Qaeda, un grupo cuyo propósito era establecer gobiernos islámicos en el mundo musulmán y, de este modo, extirpar la influencia de EEUU y otras fuerzas occidentales que habían logrado establecer exitosamente su presencia allí. De una manera similar al supuesto asumido por las naciones occidentales, Al-Qaeda creía en el uso de la fuerza para conseguir sus objetivos.

Con una ambición comparable a la de héroes norteamericanos como Samuel Adams, John Brown y Robert McNamara, Bin Laden y Al-Qaeda propagaron la creencia y la práctica de que el terrorismo era justificado, aun cuando afectara a mujeres y niños. Éste es su legado. Entre las acciones de Al-Qaeda para lograr esta autodeterminación estuvieron los ataques de 2001 a las Torres Gemelas de Nueva York y el Pentágono, un día sobre el cual el lector no necesitará mayores explicaciones.

Más de 3 mil personas murieron violentamente ese día. Esta cifra incluye a mujeres, niños, obreros de la limpieza, carteros, etc., personas a las que Jesucristo se refería como “los más pequeños de éstos”. Diez años después encontraría su propia muerte, perpetrada por aquellos que, en la práctica, adhieren a sus métodos, excepto cuando alguien más los usa en su contra.

Tengo sentimientos encontrados con respecto a la muerte de Bin Laden. Él fue mi enemigo a quien amé. Lloré al ver el anuncio del presidente y el posterior baile en las calles. No era un llanto de alegría, sino de tristeza y confusión. Hoy temprano recordé un versículo de la Biblia: “Cuando cayere tu enemigo, no te regocijes; y cuando tropezare, no se alegre tu corazón” (Proverbios 24:17).

He pasado gran parte de mi vida lidiando contra mucho de lo que Bin Laden hacía y representaba.

Niños de Hebrón/Al-Khalil

Niños de Al-Khalil. Foto: Jill Granberg (CPT) / Flickr

Cada verano, durante los últimos 5 años, he vivido en Al-Khalil (o Hebrón en hebreo), una importante ciudad árabe y musulmana de Palestina. Las camisetas con la imagen de Bin Laden o Saddam Hussein, sin ser populares, podían comprarse a la vuelta de la esquina, en el mercado de ropa que está cerca de mi departamento. La última vez que hubo elecciones en esa ciudad, el partido político Hamas obtuvo la mayoría de los votos.

Hamas y Al-Qaeda comparten un origen común en el avivamiento islámico de los años 70, un movimiento que promovía la idea de que el Islam era la respuesta en todos los ámbitos de la vida, desde el vestuario hasta la Sharia, pasando por la alimentación. La Hermandad Musulmana, un movimiento egipcio, aportó la filosofía fundacional para Al-Qaeda y Hamas. Los resultados de estos movimientos incluyen el cuidado de los pobres, proporcionar una educación de calidad para todos, un mayor conservadurismo en el estilo de vida, el vestir y el matrimonio, un sistema político basado en las Sagradas Escrituras y la Jihad militante, o guerra santa, contra los infieles.

Al-Khalil es un lugar de guerra y gran desesperación. Hay una enorme pobreza. A menudo veo cómo los niños pequeños acuden a la beneficencia musulmana local a conseguir sopa para sus familias. Como trabajador por los derechos humanos de los Equipos Cristianos de Acción por la Paz, a menudo intervengo cuando los colonos judíos locales saquean sus casas, cuando los militares israelíes arrestan a sus padres y cuando hombres envueltos en sábanas los atacan en su camino a la escuela. Y mi barbero Jamal siempre me está invitando cariñosamente a asistir a la mezquita local.

Un día, un niño pequeño, de 6 años quizás, me siguió mientras atravesaba el mercado en mi camino a casa. Me dijo: “¿Tienes padre? ¿Cómo se llama tu padre?”. Respondí: “Mi padre se llama Paul”. Luego de conversar sobre nuestras familias, dijo: “Los dos tenemos familia. Los dos tenemos padre, hermanos y hermanas. ¿Eres musulmán?”. Él sabía que no lo era. “Me gustaría que vinieras a la mezquita conmigo y aprendieras de Dios. Dios es un Dios bueno que cuida de nosotros. ¿No querrías hacerte musulmán?”.

Si la familia de este dulce niño es una típica familia local, ellos habrán dado su voto a Hamas en la última elección. Y si este niño es del barrio en el cual yo vivo, hay una alta probabilidad de que él y su familia reciban asistencia de las entidades musulmanas de beneficencia. Hay una alta probabilidad de que sus parientes hayan sido asesinados como resultado de la actual guerra con los israelíes.

Debido a sus circunstancias sociales, económicas y políticas, Al-Khalil es un lugar que produce atacantes suicidas. Esto no lo apoyo, pero lo comprendo. Es el resultado del clamor de los pobres y oprimidos. Las influencias de la Hermandad Musulmana y Hamas, aunque aportan un gran comienzo para la libertad, la autodeterminación y la dignidad, también llevan equivocadamente a “los más pequeños de éstos” a tomar la espada.

A menudo pienso en este niño. Oro por su familia y su comunidad. Oro pidiendo que su pueblo, al igual que los israelíes del otro lado de la línea verde, puedan tener autodeterminación. Sueño con el día en que los hijos de Dios puedan vivir en paz y prosperidad. Creo que éste es el plan de Dios desde los albores de la creación.

También oro pidiendo que él pueda vivir en una sociedad democrática donde sus derechos y libertades civiles estén garantizados. Aunque gente como Osama Bin Laden ha aportado una gran valentía y respeto a muchos musulmanes que buscan la autodeterminación, junto con ello ha fomentado el sometimiento de las mujeres, la negación de derechos básicos a los disidentes políticos y religiosos y una visión muy estrecha de lo que significa ser una sociedad musulmana. Y para peor, fomenta la idea de que está justificado matar mujeres y niños para poner en acción el plan de Dios.

Suena como Herodes el Grande, quien mató a todos los niños tras el nacimiento de Jesús. Suena como las bombas arrojadas sobre Hiroshima y Nagasaki.

Celebración de la muerte de Bin Laden.

Celebración de la muerte de Bin Laden. AP Photo/Manuel Balce Ceneta

El 11 de septiembre, los medios occidentales mostraron imágenes de celebraciones callejeras en Palestina. Eso nos disgustó. (Es asombroso que hayamos repetido sus actos anoche.)

El día siguiente al 11 de septiembre, Hillary Clinton apareció en CNN y le dijo a Estados Unidos que ellos nos odiaban debido a nuestras libertades. Pregúntenle a cualquier árabe por qué tanta gente nos odia. Ellos dirán que somos odiados debido a nuestra política exterior en el mundo islámico.

Hasta el día de hoy, he deseado traer a Hillary a Al-Khalil para presentarle el niño que tan amorosamente intentó convertirme al Islam, para que vea lo que la guerra del imperialismo israelí le ha acarreado a su familia y comunidad, y para que ella le diga que los Estados Unidos, bajo la dirección de su esposo y de su actual jefe, le dona dos mil millones de dólares al año, principalmente en armamento, al gobierno israelí. Hillary perdió para siempre mi voto aquel día, cuando se convirtió en líder autodesignada de la campaña de desinformación, tal como lo hicieran Osama Bin Laden y Al-Qaeda. ¿Por qué personas como Ron Paul y Ralph Nader comprenden esto, mientras que Rudolf Giuliani y el resto de nosotros permanece, junto con Hillary, ignorante y negándose a aceptar los hechos?

Así es que hoy recordamos a Osama Bin Laden, nacido en un hogar desecho y disfuncional. Nacido en una riqueza creada como resultado de una economía de libre mercado. Nacido en una región que clama por la autodeterminación y la decencia común. Nacido en una época en la que gente de su propia religión estaba dando respuestas simples a situaciones complejas, soluciones que incluían el antisemitismo y otras formas de intolerancia. Nacido en un mundo que, en muchos sentidos, niega el rostro de Dios en los pobres, los desposeídos y los abusados. Oramos por sus esposas y sus hijos.

Recordamos también a las víctimas de los bombardeos del 11 de septiembre y a sus esposos y esposas, hijos e hijas.

Recordamos a todos los que han nacido en riquezas corrompidas y hogares desechos.

Oramos por aquellos de nosotros que se regocijan cuando nuestros enemigos caen.

Y oramos por un mundo donde haya auténtica autodeterminación, donde todos vivan en paz y prosperidad, según el anhelo de Dios nuestro Creador. Oramos por un milagro de Dios que enderece todas las cosas.-

(*) John Harris es cristiano evangélico, educador y activista internacional. Ofrece tures de cristianismo carismático en Palestina junto al grupo Pentecostales y Carismáticos por la Paz y la Justicia, y trabaja cada verano en Palestina con los Equipos Cristianos de Acción por la Paz.

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Nota del Traductor: Adams fue líder de los Hijos de la Libertad, un grupo de patriotas formado alrededor de 1765 para proteger los derechos de los colonos de los abusos del gobierno británico. Brown fue un abolicionista que lideró del asalto a la armería del poblado de Harper’s Ferry en 1859, un evento que catalizó el inicio de la Guerra Civil. McNamara trabajó en mejorar la eficiencia de los bombarderos que mataron a cientos de miles de civiles en las “tormentas de fuego” de Japón hacia finales de la Segunda Guerra Mundial, y después fue uno de los arquitectos de la Guerra de Vietnam.

Muerte de Bin Laden: ¿Justicia o venganza?

Celebración de la muerte de Bin Laden. Foto: AP/Manuel Balce Ceneta.

Por Philly Bennis*, Institute for Policy Studies, 2 de mayo de 2011
Traducido por Felipe Elgueta Frontier, www.puertachile.cl

En medio de la Primavera Árabe, que rechaza directamente la violencia de pequeños grupos al estilo de al-Qaeda y prefiere involucrar a toda la sociedad en masivas movilizaciones y protestas no violentas contra las dictaduras y la corrupción, ¿el asesinato de Osama Bin Laden representa una justicia definitiva o incluso un cierre de las “cuentas pendientes” del 11 de septiembre?

[Amán, Jordania] – Agentes de EEUU asesinaron a Osama Bin Laden en Pakistán, al parecer sin la colaboración del gobierno de Islamabad. El líder de al-Qaeda fue el responsable de grandes sufrimientos; no lamento su muerte. Pero toda acción tiene causas y consecuencias y, en el momento actual, todas ellas son peligrosas. Es improbable que el asesinato de Bin Laden tenga mucho impacto sobre la ya debilitada capacidad de al-Qaeda –la que según muchos estaría constituida por apenas un par de cientos de combatientes repartidos entre Afganistán y Pakistán–, aunque su efecto sobre otras fuerzas terroristas es incierto. El propio Pakistán podría pagar un precio particularmente elevado.

Según lo describió el presidente Barack Obama, “después de un tiroteo, mataron a Osama Bin Laden”. Suponiendo que así haya sido, esta incursión refleja la brutal realidad de las mortíferas guerras en Afganistán e Irak que lo precedieron y que continúan hoy, tras 10 años: el propósito no era llevar a alguien ante la justicia, sino cometer un acto de venganza.

Y dado el enorme costo humano que aún están pagando los afganos, iraquíes, paquistaníes y gente de otras naciones en las guerras libradas por EEUU con el declarado propósito de capturar a Bin Laden, es especialmente irónico que al final no fueran los bombardeos de “conmoción y pavor” ni las invasiones de tropas terrestres, sino un esforzado trabajo policial (investigación concienzuda y cultivo de fuentes de inteligencia) lo que hizo posible la realización de dicho objetivo.

El presidente Obama reconoció que la unidad del pueblo de los Estados Unidos tras el 11 de septiembre “a veces se ha desgastado”. Pero no mencionó que dicha unidad en realidad se había derrumbado completamente 24 horas después de los horrorosos ataques a las Torres Gemelas. El 11 de septiembre de 2001 no “cambió el mundo”; el mundo cambió el 12 de septiembre, cuando George W. Bush anunció su intención de responder poniendo al mundo en guerra. Ése fue el momento en que los eventos reales del 11 de septiembre, un crimen contra la humanidad que mató a casi 3.000 personas, quedaron atrás y se dio inicio a la “guerra global contra el terrorismo”. Esa guerra ha acarreado años de devastación y destrucción para cientos de miles de personas en el mundo, en Irak, Afganistán, Pakistán y más allá.

Hubo una oleada sin precedentes de unidad, de solidaridad humana, en respuesta al crimen del 11 de septiembre. En los Estados Unidos, gran parte de esa respuesta inmediatamente adoptó un carácter patriotero y xenofóbico (algo de lo cual volvió a emerger anoche en los agresivos cánticos de “¡¡¡USA, USA!!!” de las multitudes que vitorearon y ondearon sus banderas afuera de la Casa Blanca tras el discurso del presidente Obama). Parte de esa respuesta era abiertamente militarista, racista e islamofóbica. Pero hubo algunos que realmente reflejaron un nivel de unidad humana inesperado e inusual en la historia de EEUU. Incluso a nivel internacional, la solidaridad con el pueblo de EEUU reemplazó por un breve instante a la bien merecida ira global contra la arrogancia, las guerras y la campaña imperialista de EEUU. En Francia, los titulares proclamaban: “Nous sommes tous Américaines maintenant” (“Ahora somos todos norteamericanos”).

Niños en Irak. Foto: Dialog International.

Niños en Irak. Foto: Dialog International.

Pero esa solidaridad humana resultó ser efímera. Fue destruida por las guerras ilegales que conformaron la respuesta de EEUU al crimen del 11 de septiembre. Rápidamente aquellas guerras causaron víctimas en cantidades que superaron con mucho a los 3.000 muertos del 11 de septiembre. Las vidas de millones más en el mundo fueron transformadas por la agresión norteamericana. Sólo en Pakistán, donde un equipo militar de EEUU asesinó a Bin Laden, miles de personas han resultado muertas y mutiladas debido a los ataques de aviones no tripulados de EEUU y a los atentados suicidas que son parte del persistente legado de la guerra estadounidense.

Estas guerras han causado demasiada muerte y destrucción. Demasiadas personas han muerto y demasiados niños han quedado huérfanos como para que los Estados Unidos proclamen, como triunfalmente lo hiciera el presidente Obama, que “se ha hecho justicia” porque un hombre, sea cual sea su importancia simbólica, ha sido asesinado. Como sea que se calcule cuándo y cómo efectivamente empezó “esta lucha”, el gobierno de los EEUU eligió cómo responder al 11 de septiembre. Y dicha respuesta, desde el principio, fue de guerra y venganza, no de justicia.

El discurso presidencial de anoche podría haber tenido el propósito de poner fin al triunfalismo de la “guerra global contra el terrorismo” que George W. Bush inició y Barack Obama asumió como propia. Podría haber anunciado una nueva política exterior basada en la justicia, la igualdad y el respeto hacia las demás naciones. Pero no lo hizo. En lugar de ello, declaró que la guerra de EEUU en Afganistán, Pakistán, Irak y más allá continuará.

En esa reafirmación de la guerra, el presidente Obama reafirmó también el excepcionalismo norteamericano que ha sido un sello distintivo de sus discursos recientes, declarando que “Estados Unidos puede hacer cualquier cosa que se proponga”. Equiparó la capacidad y voluntad de EEUU de continuar librando feroces guerras con logros anteriores de los EEUU, entre ellos –y sin una pizca de ironía–, la “lucha por la igualdad de todos nuestros ciudadanos”. En esta declaración del presidente Obama, la guerra global contra el terrorismo parece equipararse con los movimientos contra la esclavitud y por los derechos civiles.

Hoy en día, la Primavera Árabe está en auge en todo el Medio Oriente y el norte de África. Es de una tristeza indescriptible que el presidente Obama, en su afirmación de que la muerte de Bin Laden implica justicia, no aprovechara la oportunidad para anunciar el fin de las mortíferas guerras con que EEUU respondió a los ataques del 11 de septiembre. Éste podría haber sido el momento de reemplazar la venganza por cooperación, de reemplazar la guerra por justicia.

Pero no fue así. Independientemente de la muerte de Bin Laden, mientras aquellas mortíferas guerras continúen en Afganistán, Pakistán, Irak y más allá, no se habrá hecho justicia.

Bush en el "USS Abraham Lincoln", mayo de 2003. Foto: AP/Der Spiegel

Fiasco: Bush en su criticado discurso a bordo del "USS Abraham Lincoln", cuando declaró prematuramente el fin de las principales operaciones de combate en Irak; 1° de mayo de 2003. Foto: AP/Der Spiegel

(*) Philly Bennis dirige el proyecto de Nuevo Internacionalismo del Instituto de Estudios Políticos (IPS) de Washington DC. Durante muchos años ha sido escritora, analista y activista en asuntos del Medio Oriente y Naciones Unidas.
El IPS fue fundado en 1963 como un centro independiente orientado a educar a los políticos y al público en general y diseñar estrategias prácticas en favor de la paz, la justicia y el medioambiente. El ex-canciller chileno y férreo opositor al régimen de Pinochet, Orlando Letelier, y su secretaria Ronni Moffitt trabajaban con el IPS cuando fueron asesinados en un atentado explosivo en 1976. En su memoria, el IPS instauró los premios Letelier-Moffitt que anualmente se entregan a nuevos héroes de la causa de los derechos humanos.

La traición religiosa a Dios y su antídoto

El beso de Judas (detalle). Jean Bourdichon (c.1500)

Por Simon Barrow*, Ekklesia, 21 de abril de 2011
Traducido por Felipe Elgueta Frontier, www.puertachile.cl

El Viernes Santo y el Domingo de Resurrección los comprendemos en cierta medida (o eso creemos). Pero ¿de qué rayos se trata el Jueves? Su sentido escapa a muchos de nosotros, incluso dentro de las iglesias.

Esto no deja de ser verdaderamente sorprendente, puesto que está cargado de significado al ser la noche que precede a una ejecución que ha dejado una marca indeleble en nuestro entramado religioso, y dado que combina la narración de dos actos en los que se plasman tanto la tragedia más horrible como la verdadera esperanza de la fe cristiana: el arresto del Señor, como consecuencia de un acto de generosidad gratuita.

Los relatos bíblicos tradicionales (Marcos 14:43-52, Juan 13:1-6) son noticias extrañas, difíciles de comprender para un mundo donde la traición a Dios y el secuestro y confinamiento del proyecto divino dentro de una ideología odiosa (mayormente religiosa) están tan incorporados a la fría rutina que casi pasan desapercibidos para sus más fervientes practicantes o cómplices. Así ocurre cada vez que condenamos, ignoramos, excluimos, abusamos, negamos, torturamos y matamos en nombre de Dios, y cada vez que tales blasfemias son exaltadas al definirlas como “sagrados deberes”.

Del mismo modo, es común que el orgulloso “cristianismo muscular” tergiverse el señorío anti-poder atribuido a Jesús (y encarnado en su disposición a arrodillarse y lavar los pies de los más humildes) al emplearlo para legitimar los esquemas terrenales de poder y dominación.

De hecho, estas dos concepciones del poder –una que lleva a entregarse a los demás y otra que busca controlarlos– son enemigas acérrimas, y debe optarse por una de ellas. A esto nos vemos confrontados, por ejemplo, en los cataclismos viscerales y teológicos del libro de Apocalipsis (el cual siempre he sostenido que se comprende mejor si se ve como una mezcla de saga de la redención y fantasía de venganza).

El asunto es éste. ¿Quién se sienta en el trono al final? Es decir, ¿quién “manda” al final? ¿Son los degolladores de corderos (siguiendo la imaginería del libro)… o es el “Cordero que fue Inmolado” por esos matarifes? Clara, provocadora y dolorosamente, el drama pascual nos da la respuesta a esta pregunta; pero mucho de lo que se hace en nombre de la iglesia traiciona el evangelio pascual o yerra el blanco con resultados fatales.

Jesús lava los pies de Pedro

Jesús lava los pies de Pedro (1852-6). Ford Maddox Brown.

Tal como dijera alguien una vez, tan perspicazmente: “¿Qué diferencia habría habido en la historia de la iglesia, en sus relaciones internas y externas, si el sacramento cristiano central hubiera sido el lavado de pies?”. A lo largo de los siglos, han sido tal vez las ramas menos institucionales, menos ritualistas y más disidentes del cristianismo las que se han acercado más a responder dicha pregunta en la práctica.

Lo que la doble trayectoria del Jueves Santo nos recuerda es que, en realidad –aunque no siempre en la devoción religiosa, la cual ha sido penosamente sentimentalizada o ideologizada–, los relatos pascuales tienen un carácter profundamente subversivo y consisten precisamente en tomar los supuestos y prácticas “naturales” de lo religioso y lo político e invertirlos en todos los sentidos posibles.

En la economía de Dios, tal como la encontramos en la carne y comunidad de Jesús, los últimos son los primeros, los de afuera están adentro, los que sufren son consolados, los pobres priman sobre los ricos, los quebrantados son restaurados, los violentos son desarmados, las mujeres son los verdaderos testigos, los niños reciben bendición y no abuso, y los poderosos son derribados de sus tronos… para que, por medio de una “inversión divina” (Peter Selby), podamos descubrir juntos la verdadera comunión, comunidad, humanidad y salvación: en una palabra, la plenitud.

En eso consiste “la verdad, el camino y la vida” a la cual nos invita Jesús, como personas y como cuerpo colectivo, a lo largo de toda la historia, más allá de las lealtades religiosas o étnicas, y en todo lugar. Equivale al máximo don, pero constituye también (precisamente porque es un don, nunca una posesión) una completa amenaza. El ethos del lavado de pies en lugar de la dominación desafía y desinfla nuestros egos, expone nuestros juegos de poder, cuestiona nuestra comodidad ante la injusticia y deja al descubierto el mito de la “violencia redentora” con la cual buscamos moldear el mundo y frenar el mismo mal que en realidad estamos perpetuando (Walter Wink).

En pocas palabras, el camino de Cristo le roba a aquellos de nosotros que ‘señorearían’ sobre los demás precisamente aquel poder que ellos necesitan y anhelan. De este modo, tal como dice René Girard en su exposición del origen mimético del chivo expiatorio como mecanismo primitivo para mantener el orden social humano, este molesto Jesús debe ser arrestado y llevado a juicio para que pueda preservarse el statu quo donde el pez grande se come al chico, todo esto con la bendición, el ritual y la aprobación de la “religiosidad” victimizadora.

En este sentido, el Traidor final es víctima, un peón dentro de un edificio completo de poder religioso y político que Jesús desarma a través de su forma de ser, servir, hablar, actuar y relacionarse. Dietrich Bonhoeffer expresó muy bien la paradoja (en la cual estamos todos implicados y no convenientemente absueltos), cuando escribió: “Incluso Judas se unió a la obra de Cristo, y el hecho de que así lo hiciera será siempre un oscuro acertijo y una terrible advertencia”.

Así que cuando contemplamos el huerto de Getsemaní, aquel lugar de belleza y quietud que es la antecámara de la traición religiosa, la victimización humana y el asesinato aprobado por el Estado, empezamos también a vislumbrar la esperanza. La Pascua nos habla de confrontar la muerte (no evitarla), exponer la mentira (no coludirse con ella) y recibir (en lugar de controlar) el don de la vida, el cual nos sobrepasa completamente… y aún así se halla en medio nuestro.-

La Última Cena

"En memoria de mí", Walter Rane. www.walterrane.com

(*) Simon Barrow es un escritor, teólogo, educador y periodista británico. Es miembro del consejo del Centro Menonita de Londres y codirector de Ekklesia, un grupo de expertos sobre religión y sociedad, de orientación ecuménica y fuertemente ligado a los valores y compromisos de las iglesias anabautistas y de paz.

Organizaciones religiosas se oponen al TLC con Colombia

Indígenas Awás desplazados. Foto: Acnur/M.H.Verney

Publicado originalmente en Washington Memo, 21 de abril de 2011.
Traducido y adaptado por Felipe Elgueta Frontier, www.puertachile.cl

El Comité Central Menonita, junto con otras organizaciones religiosas, firmó recientemente una declaración de rechazo al Tratado de Libre Comercio entre EEUU y Colombia.

Mientras era candidato a la presidencia en 2008, Barack Obama dijo que se opondría al Tratado de Libre Comercio (TLC) entre EEUU y Colombia a menos que hubiera una mejora en la situación de derechos humanos en el país sudamericano. Tres años después, Colombia sigue enfrentando niveles sumamente preocupantes de violencia, desplazamientos forzados y pobreza. Pese a ello, el gobierno del presidente Obama anunció recientemente que está listo para despachar el TLC con Colombia para su aprobación en el Congreso. Se alcanzó un nuevo acuerdo con el gobierno colombiano para introducir algunas mejoras en las condiciones laborales, pero este plan es insuficiente y no aborda las cuestiones más generales de derechos humanos.

El Comité Central Menonita y demás miembros del Grupo Interreligioso de Trabajo sobre Comercio e Inversión de EEUU declaran que, “como representantes de instituciones religiosas y organizaciones de inspiración religiosa con abundantes conexiones a nivel global, tenemos una profunda preocupación por la situación actual de Colombia. Las condiciones de inestabilidad, desigualdad, impunidad, violencia y pobreza son sumamente inquietantes. Colombia se halla en medio de una espantosa crisis humanitaria. Además, estos problemas probablemente se exacerbarán con este tratado de libre comercio”.

También denuncian que los sindicalistas y trabajadores de derechos humanos en Colombia se encuentran bajo constante amenaza. “Entre 2005 y 2009, en Colombia fueron asesinados más sindicalistas que en todos los demás países combinados. Sólo entre junio y octubre de 2010, fueron asesinados 33 defensores de los derechos humanos. La impunidad es generalizada y los procedimientos judiciales se realizan con sumo retraso tras la comisión de asesinatos y amenazas”.

Además, Colombia tiene más desplazados que cualquier otro país. “Los cinco millones de desplazados internos representan la mayor crisis de desplazamiento forzado en el mundo. Esta situación sólo se exacerbará con el TLC, el cual probablemente acelerará la expropiación de tierras en beneficio de los cultivos agrícolas de exportación. [...] La situación de los desplazados en Colombia se ve agravada por las violentas e ilegales usurpaciones de tierra cometidas por los grupos paramilitares y guerrilleros, quienes se benefician de la venta de estas tierras a compañías inescrupulosas. El TLC exacerbará esta crisis al fomentar la minería y otros proyectos industriales extractivos que expulsarán a las comunidades de sus tierras”.

Las disposiciones agrícolas del TLC socavarán los medios de sustento de los pequeños agricultores, llevando a más gente a la pobreza y profundizando la inestabilidad que nutre al violento conflicto que asola Colombia. “La experiencia de México bajo el NAFTA ha demostrado el impacto de disposiciones agrícolas que llevan a una reducción en los ingresos de los ya empobrecidos campesinos. Se prevé que los pequeños agricultores perderán en promedio el 16% de sus ingresos como resultado del TLC”.

Los firmantes concluyen su declaración afirmando que, “como gente de fe, tenemos el firme convencimiento de que los tratados de comercio e inversión internacional deben promover el bien común y deben ser evaluados a la luz de su impacto sobre aquellos que son más vulnerables. Este tratado, tal como está formulado, aumentará la pobreza y la inestabilidad que constituyen la base del violento conflicto en Colombia. Por estas razones, instamos al presidente a no despachar el tratado al Congreso. Y si lo hace, el Congreso debería rechazarlo”.

Una colombiana alimenta a su hijo en un campamento improvisado en un parque de Bogotá.

Colombiana alimenta a su hijo en un campamento improvisado en un parque de Bogotá por una población desplazada de sus hogares. Foto: InfosurHoy

La declaración fue firmada por los siguientes miembros del Interfaith Working Group on Trade and Investment (Grupo Interreligioso de Trabajo sobre Comercio e Inversión):

American Jewish World Service
Center of Concern
Church World Service
Columban Center for Advocacy and Outreach
Conference of Major Superiors of Men
Maryknoll Office for Global Concerns
Medical Mission Sisters – Alliance for Justice
Mennonite Central Committee, U.S. Washington Office
Missionary Oblates of Mary Immaculate, Justice Peace and Integrity of Creation Office
Network: A National Catholic Social Justice Lobby
Presbyterian Church (EEUU), Office of Public Witness
Sisters of Mercy of the Americas, Institute Justice Team
United Church of Christ, Justice and Witness Ministries
United Methodist Church, General Board of Church and Society
Witness for Peace

Red Construyamos “sepulta” las políticas de reconstrucción

Marcha fúnebre. Foto: Puertachile/Flickr

Con informaciones de BioBioChile & Resumen

Más de un centenar de vecinos agrupados en la Red Construyamos marcharon por las calles céntricas de Concepción para denunciar lo que ellos denominan la muerte y fracaso del proceso de reconstrucción tras el terremoto de febrero de 2010.

Con un féretro que representaba el deceso, personas vestidas de negro y paraguas negros, llegaron los manifestantes, que piden al gobierno central que intervenga de manera urgente en los campamentos de damnificados de la zona para dotarlos de redes de agua potable y baños particulares.

El integrante de “Red Construyamos”, Eduardo Ampuero, entregó una carta en la Intendencia del Bío-Bío, pero no iba dirigida a la Van Rysselberghe, sino al Gobierno en Santiago, ya que no la identifican como una autoridad seria, según dijeron. Los pobladores señalaron que no creen en la cifras de reconstrucción del Gobierno, ya que ellos en terreno ven escenarios muy distintos, con procesos de construcción de viviendas que la gente ni siquiera conoce y erradicaciones cuestionadas por los vecinos.

Llorona

Una de las lloronas que acompañaron al féretro. Foto: Puertachile/Flickr

La desgracia de miles de chilenos

“¿Dónde está la plata de la Reconstrucción?”, era la pregunta que a viva voz se hacían los dolientes y las lloronas que iban junto al ataúd que simbolizaba la muerte de las políticas de Reconstrucción. “Dentro de este ataúd va la desgracia de miles de chilenos que aún viven en mediaguas, de quienes han sido expropiados en Dichato, Chiguayante y Coronel, de quienes han quedado cesantes y ven cómo la Reconstrucción que anuncia el Gobierno es una mentira” -exclamaban los dolientes de este acto simbólico.

A este “funeral” acudieron representantes de vecinos damnificados y de afectados por el terremoto, de Dichato, Barrio Norte, Villa Futuro de Chiguayante, Centinela y Las Salinas de Talcahuano, de Camilo Olavarría de Coronel, de Collao y de los edificios siniestrados de Concepción. También hubo representantes de Hualpén, de los comerciantes del centro penquista que fueron relegados al Parque Ecuador, donde no venden nada y su angustiante situación pasa desapercibida. También se hicieron presentes representantes de los ex trabajadores del destruido puerto de Talcahuano, que están en la cesantía.

Lorena Arce

Lorena Arce al megáfono. Foto: Puertachile/Flickr

Lorena Arce, vocera del Movimiento Asamblea de Dichato, denunció que muchas de las acciones de las que el gobierno se ha jactado se han hecho con dineros de privados, sin que los cuantiosos recursos públicos destinados a esta emergencia se muestren en obras que den bienestar a la comunidad. “En Dichato aún no se construye ni una sola casa y las que quieren hacer son verdaderas cajas de fósforo y que más encima las quieren construir en terrenos que se inundaron completamente el 27 de febrero. No entendemos nada, nos quieren expropiar porque dicen que nuestros terrenos son inundables y quieren hacer casas en otros terrenos también inundables”.

La manifestación se desarrolló de manera absolutamente pacífica y sin incidentes. El “cortejo fúnebre” partió desde la Plaza Perú y concluyó afuera de la Intendencia. A lo largo de su recorrido, el sarcófago fue acompañado por un grupo de “lloronas”, las que llamaron fuertemente la atención de transeúntes y fotógrafos y, al día siguiente, ocuparon la portada del principal periódico local.

Tribuna del Bío Bío: Con singular marcha, Red Construyamos “sepultó” las políticas de reconstrucción post terremoto

Red construyamos: Convocatoria a la marcha fúnebre

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Eduardo Ampuero

Eduardo Ampuero frente a la Intendencia. Foto: Puertachile/Flickr

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